EROSION-HABLE





Recuerdo a un periodista de TV que reportaba los desastres del último terremoto en el eje cafetero y lloraba mientras decía que la naturaleza había sido cruel; en realidad más parecía ciega, pero estoy seguro de que no es ni lo uno ni lo otro, sino algo más complejo, sin embargo recuerdo la sencillez del pensamiento indígena que asegura que todo lo que le hagamos a la naturaleza es como si nos lo hiciéramos. Y la verdad, ¿cuándo nos separamos tanto de la naturaleza que llegamos a sentirla como otra cosa, como una realidad aparte?; en ese juego se puede argumentar que no es la naturaleza la que nos pertenece sino que nosotros pertenecemos a ella dependiendo totalmente de ella, con lo que nos demuestra que puede existir sin nosotros. Y sin embargo creo que hoy la naturaleza nos necesita.

Ya no es necesario ser propietarios.¿Cuándo el dinero que se paga por la tierra nos hizo sentirla como un ser vivo? De hecho ser un dueño legal de la tierra no es garantía para que se la trate bien, como un ser vivo se merece y no se trata de un ser vivo cualquiera sino del ser que nos garantiza la vida a todas las demás formas de vida existentes.Es la madre tierra.

Ese ser vivo, esa gran madre y padre de nuestro hábitat es quien ahora nos necesita. No por buenos o malos sino por sabios y sabias.

Experimentar y legislar bajo una percepción de interrelación con nuestra gran y única madre, la mejor de todas, es lo que estas generaciones deberán asumir si quiere tener no una más sino muchas oportunidades de existir con dignidad sobre esta tierra y en comunión con las leyes de la naturaleza.
Leyes, leyes que no se escriben antes de sentirlas por cualquiera y por toda persona. La ley natural dice que la tierra es una madre y que con todos sus frutos y recursos cualquier ser vivo tiene derecho a usufructuar, como tiene el deber de cuidar para el porvenir. En ese sentido muchos animales aventajan a la especie humana cuando se comportan con más tino y sentido común y porqué no decirlo con más raciocinio, aunque a eso nosostros lo llamemos "instinto de conservación".

Es la navidad con más grietas que hemos vivido, además de las grietas sociológicas que impiden que el tan bien cacareado espíritu navideño, tenga estratos donde no llega ni de mentiras y en vez de anchetas llegaron las grietas, pero esta vez son grietas en la tierra, en los caminos y carreteras, ciudades, campos y en el alma y en vez de niño Dios llegó el fenómeno de la niña y dicen que la niñez no conoce el mal, luego no es la culpable.

Nuestra meseta de toda el área metropolitana y sus conexiones terrestres, se derritieron literalmente, toneladas de suelo superficial lavado y arrastrado por las pendientes abruptas de las montañas que nos circundan, dejan en evidencia el inmenso daño que provoca la tala del bosque, la erosión, la potrerización, los centenares de fallas en el diseño arquitectónico de los asentamientos humanos y carreteables, la incompetencia institucional de las entidades encargadas de la protección de nuestros suelos y sus microcuencas.

¿A la altura de qué funcionario de la CDMB se podría responder por las obras en la escarpa de Bucaramanga, en donde se pretende en contravía del criterio científico de la bioingeniería de suelos, encementar las zonas más vulnerables de la erosión?

La aplicación de los conocimientos de nuestros aborígenes, primero los padres y madres de nuestro continente, en el diseño y construcción de Ciudad Perdida en la Sierra Nevada de Santa Marta o el tejido de canales de desagüe para las crecidas del río Zinú en el Valle de San jorge, son criterios evolucionados que demuestran que el factor antrópico no debe ser necesariamente contaminante y perturbador; el ser humano sus siembras y viviendas pueden armonizarse con el medio natural, sus sistemas de terrazas en curvas a nivel permite que la enorme pluviosidad de esta región sea drenada sin menoscabo de los suelos o viviendas, por esta razón en términos de arquitectura, dicen los expertos que Ciudad Perdida es más significativa que la muralla china.

Toda esta calamidad acusa a nuestra clase política local, que administra las entidades encargadas de la preservación de nuestra naturaleza y sus recursos, de negligencia e incompetencia, pues en nuestra meseta hace más de cinco lustros se sabía que deberían empezar a realizar los trabajos de bioingeniería y las entervenciones necesarias en la estabilidad de los suelos andinos, que muy bien habrían podido impedir las proporciones de la actual hecatombe.

Un centímetro cúbico de suelo puede durar siglos en formarse, pero aquí en nuestra región y tal vez en muchas otras esa riqueza incalculable acumulada por la naturaleza en tanto tiempo se deja expuesta a la acción devastadora del viento, el sol y el agua o bajo centímetros de pavimento y concreto.

Santander ya casi convertida en un potrero, es el segundo departamento del país, después de la Guajira amenazado en convertirse en un desierto y es que la antesala del desierto es el potrero. La erosión "Pata de ganado" es la responsable de la pérdida de millones de centímetros cúbicos de suelo fértil, mientras todo el departamento de Santander se ha vuelto dependiente en términos de bienes alimentarios y se pagan miles de millones de pesos en alimentos importados.

La pregunta es si las grietas como las anchetas alcanzarán para todo mundo, o si en la naturaleza también la justicia es ciega y sólo les toque a las clases menos favorecidas, ¿ustedes qué dicen?










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