::: De los perejiles a la huerta urbana :::



Por: Edison

Cuando uno se mete en la labor de compostar, necesariamente cae en la trampa de sembrar, y eso lo teníamos claro cuando decidimos hacer el ensayo de un compost. En la primera reunión se repartieron 10 plántulas de perejil y un tallito de orégano a cada asistente para que fueran sembrados en algún pequeño espacio de sus respectivas casas y reportar la evolución en el blog.

Las plántulas tomaron rumbos distintos, un amigo las sembró en la casa de la suegra en una matera, hasta que su torpeza dio de baja al matero, otros simplemente las sembraron a su suerte con resultados buenos y malos, según la dedicación del compostador; las plántulas de Otto descansaron en dos materitos y hasta el momento proveen ramitas para sus ensaladas; de las otras plántulas no hemos tenido noticia alguna.

En mi caso la repartición de perejiles dio inicio a mi huertica urbana, recolecté en mi casa y en la basura de los vecinos, varios tipos de recipientes:

- de gaseosa
- de pintura
- de leche en polvo
- de aceite
- cajitas de vino
- una lonchera vieja
- bolsas de comidas rápidas
- una olla vieja
- un pedazo de neumático
- y algunos materitos que mi hermana compró motivada con la siembra

Utilicé como tierra un compost natural recolectado de una quebrada que pasa al lado del barrio Lagos III, llené los recipientes y sembré las plántulas y el tallito de orégano.

La idea de variar la huerta -esas cosas de estar en contra de los monocultivos- me rondó la cabeza hasta que conseguí en la huerta de la niebla plántulas de tres clases distintas de lechugas, calabacines, cebolla puerro, además, en el bolsillo de un pantalón encontré una semilla de una especie de lenteja nativa llamada guandúl recogida en un viaje medio hippie por el parque tayrona, todo esa cantidad de plantas fueron sembradas en compañía de mi sobrina de seis años.

Hasta ahora, todas las plantas sobreviven, a pesar de que unos niños arrancaron un perejil el cual fue resembrado, aunque tullido crece aún. El resto de perejiles siguen en producción permanente, de vez en cuando les arrancamos unas ramitas para las ensaladas.

A los calabacines les apareció una mosquita blanca y unos insectos llamados minadores que dejan carreteritas en las hojas, Otto me dijo que las rociara con sumo de tabaco y sábila, lo hice y se pudo controlar la plaga. Con los calabacines no me ha ido muy bien, la flores que hecha se le caen y las hojas no tienen un buen color, tocara esperar haber que pasa.

Las lechugas ya fueron cosechadas por mis sobrinitos que se las comen crudas con azúcar o sal, las cebollas van creciendo igual que el guandúl.

La huertica ha tenido buena aceptación con los vecinos del barrio, la gente pasa y la mira con curiosidad, es extraño ver comida sembrada en una matera; la vecina me pidió que le consiguiera unas lechugas para sembrar, pues con ellas ella hace una agüita para el sueño. Mis papás están contentos, compraron unas plantas ornamentales para darle más ambientación y colorido.

Fuimos a visitar el invernadero de Creskol en el municipio de Santa Bárbara, invitados por el ingeniero Camelo, allí se germinan semillas para venderlas como plántulas a los cultivadores; nos regalaron plántulas de cilantro, tomate, pimentón, perejil liso, acelgas, col china, repollo morado y cebolla cabezona para repartirlas a los combos de amigos que están compostándose.

Cuando Otto fue a visitar mi huertica, quedó muy motivado, entonces dijo que me regalaba un poco de lombrinaza y turba que es un sustrato de base para siembra con hidroretenedores que él está utilizando para germinar semillas de árboles, para que lo revolviera con la tierra de jardín que sobro de la siembra de las plantas ornamentales y la tierra de las plantas cosechadas y así sembrar las plántulas que nos regalaron.

Conseguí otros tarros para sembrar más, los llené con la tierra nueva y transplanté las plántulas, hasta el momento están bien bonitas, unas quedaron con el recipiente muy pequeño, pero encontré unos balones de bloncesto botados a la basura y los voy a utilizar como materos.

Ya estamos comiendo el producto de la huertica, tenemos perejil y lechuga para las ensaladas, y con el orégano hemos desarrollado la culinaria experimental, ahora tenemos un híbrido entre la arepa de maíz pelado santandereana y la pizza italiana: se aza la arepa común y silvestre y después se coloca encima queso, tomate y hojas picadas del orégano de la huerta y se deja al tiesto otro ratico, queda ¡de rechupete!.

La idea es expandir la huerta a las plantas aromáticas y medicinales, en un vivero conseguí albahaca morada, a un niño le compre una sábila y Otto quedó de conseguirme otras aromáticas; también queremos hacer mezclas entre plantas ornamentales, hortalizas y aromática para darle estética a la huerta.

4 comentarios:

maria dijo...

estube leyendo un articulo en vanguardia sobre ustedes y copie la direccion del blog para informarme sobre la huerta casera, me causo interes sobre el compost y alli en el articulo decia que ustedes lo asesoran a uno sobre la huerta casera me gustaria poderme comunicar con ustedes, mi direccion de correo electronico es mariacpabon@hotmail.com, espero se comuniquen conmigo para poder hacerles unas preguntas.

mery dijo...

Leì el articulo en Vanguardia. Muy interesante. Tambien estoy interesada en el tema. Tengo dos materas rectangulares en donde sembrè perejil,cilantro y pimentòn.Tengo problemas con las hormigas. El cilantro nace muy superficial y crece debilucho. Algunas sugerencias? Mi correo es meryfuentes2007@gmail.com
Muchas gracias

cuercurú dijo...

Para Mery, María y un resto de ciudadanía, el ensayo de un compost construye un kit de plántulas, sustratos e instructivos.

raices de un arbol........... dijo...

que bueno leer cosas asi ..........
por aqui en sant joan d´alacant estamos con algo parecido llamado proyecto HORT-ON , es un voluntariado de huerta ecologica , y realmente da un placer al alma estar involucrado en cosas asi ,como en otra epoca fui parte de A.PRO.A.S - LA CALERA CBA -....... FELICITACIONES ...........ADELANTE Y POR MAS .....SIL